domingo, 8 de enero de 2017

Día 8.

Un día iré. Veré la ciudad que nunca duerme. 

Me tropezaré mil y una vez por estar mirando hacía la parte más alta del edificio Chrysler.

Comeré un yogur en las escaleras del Met. 

Dormiré en el césped de Central Park mientras las ardillas corretean por todo el parque. 

Correré por el puente de Brooklyn, ida y vuelta, tantas veces hagan falta para no olvidar ni un centímetro.

Visitaré aquellos vecindarios a las afueras que tienen mi casa de ensueño, rodeada de césped y banderas americanas. También comeré el "brunch" un domingo, como manda la tradición.

Luego en la 5ª Avenida, me comeré el desayuno frente a la joyería de Tiffany como Audrey Hepburn en "Desayuno con diamantes".

Por último, subiré a lo más alto del Empire State, mi lugar favorito, y gritaré lo más fuerte posible, que por fin estoy en New York y lo tengo a mis pies.