lunes, 19 de noviembre de 2018

18.


El blanco nunca ha sido mi color favorito. Pero si se combina con el frío, luces de colores y el calor de la familia en Navidad, puedo decir que es el mejor color del mundo.
Me encanta el calor que desprende una estufa, mientras bebes un café con leche bien caliente a la par que tu primo cuenta un chiste. Ver la felicidad de tu abuela al ver a todos reunidos. Y la tristeza en los ojos de algunos al recordar a los que ya no están.
Me encantan los abrazos en esta época, la ilusión en los ojos de los pequeños y los no tan pequeños. Levantarme el día 25 y ver todos los regalos puestos con esmero debajo del abeto. 
Me encantan los reencuentros con los amigos y pasar las horas como si nada hubiese cambiado. Cómo si siguiésemos en la misma clase coloreando un árbol de navidad para colgarlo en casa.
Me encanta la navidad, con 5 y con 24 años. No puedo evitarlo. Llámame infantil o siéntete como yo.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

17.

Adiós Agosto.
El verano acaba para algunos y la rutina empieza para muchos.
Las calles se llenan de niños agarrados a la mano de su madre para dar comienzo al nuevo curso. Para volver a encontrarse con sus amigos y para disfrutar de la inocencia que tendrán durante un par de años más.
Las agendas se abren con más ganas que nunca y marcamos una gran lista de propósitos que quizás, no seamos capaces de cumplir.
Las maletas se hacen y deshacen para volver a la ciudad, dejar el pueblo y ponerse manos a la obra.
El frío llega, poco a poco.
Los días se acortan, cada vez más rápido.
Para mí, el año acabó el 31 de Agosto para darle la bienvenida al mes, que se plantea con mil iniciativas y un puñado de entusiasmo.
Nunca había tenido tantas ganas de decir esto pero... Hola Septiembre.

sábado, 4 de agosto de 2018

16. Confesiones de una chica con insomnio.


La mente es la parte más poderosa del cuerpo. Te puede hacer fuerte o débil. Te puede hundir o levantarte. Y tú y solo tú, puedes dejar que te condicione.

Puede parecer raro lo que voy a contar ahora, pero, hoy he acabado una serie. En realidad, ya la había visto pero me gusta tanto que la he vuelto a ver.
La serie se llama “Glee”. Quizás sepáis cual es o quizás no, si ese es el caso, os la recomiendo al ciento diez por cien.
La serie va sobre un grupo de chicos de instituto, muy diferentes entre sí, que se unen por el coro y por su pasión para cantar. Pero, la amistad que ahí consolidaron fue más allá, hasta el final de la universidad y hasta cuando cada uno tenía la vida más o menos encarrilada.
Por ese simple hecho me he puesto a pensar en mi futuro. Qué me pasará cuando acabe la carrera, cuando comience en un trabajo y me tenga que ir de mi ciudad, lejos de mi gente. ¿seguiremos teniendo contacto? ¿Es cierto eso de que los amigos de la infancia y la adolescencia jamás permanecen?

Me da miedo el futuro.
Me da miedo no saber desempeñar el rol de adulto, el tener que tomar decisiones, pagar facturas, ver la muerte más de cerca (y no por el hecho de que sea enfermera).
A veces me pregunto si la vida sirve para algo. ¿Por qué existir para trabajar, sufrir, enfermar, enamorarte, llorar? Si al final, el final de todo, es la muerte.

Ojalá algún día, alguien, me lo pueda explicar.