domingo, 28 de julio de 2019

20.


Algo que a muchos les da miedo y a otros, les produce placer.
La soledad.
Yo soy de las de la segunda opción.
Me encanta estar sola.
Poder hablar conmigo misma sin parecer una loca.
Poner la música a todo volumen y cantar hasta dejarme la voz.
Ir en bragas, sin sujetador y con el moño más deshecho que jamás hayas visto.
Tener el mando de la televisión para mi y poder hacer "zapping" hasta apagarla y encender Netflix.

Así, tumbada en mi cama, todo en silencio y con el único murmullo de mis pensamientos haciéndose notar.



sábado, 27 de julio de 2019

19.


La búsqueda de la felicidad se ha convertido en la misión numero uno de todas y cada una de las personas que forman el planeta.
La buscan en la comida, en las compras, las personas, el dinero, los viajes... Algunos están tan sumidos en la búsqueda del tesoro, que no perciben esas pinceladas que pasan por delante como si de estrellas fugaces se tratasen.
He de reconocer que yo era así. Usaba toda mi energía en intentar ser feliz.
Hasta que el verbo intentar cambió por el verbo aparentar.
Después de tanta frustración reconocí que no estaba haciéndolo bien y fue entonces cuando sonó una canción. Y a pesar de que ya la tenía más que escuchada, me sentí feliz.
No la busco, dejo que me sorprenda dónde menos me lo espero.
Y así voy, soy feliz con poco y a momentos, pero lo soy.

lunes, 19 de noviembre de 2018

18.


El blanco nunca ha sido mi color favorito. Pero si se combina con el frío, luces de colores y el calor de la familia en Navidad, puedo decir que es el mejor color del mundo.
Me encanta el calor que desprende una estufa, mientras bebes un café con leche bien caliente a la par que tu primo cuenta un chiste. Ver la felicidad de tu abuela al ver a todos reunidos. Y la tristeza en los ojos de algunos al recordar a los que ya no están.
Me encantan los abrazos en esta época, la ilusión en los ojos de los pequeños y los no tan pequeños. Levantarme el día 25 y ver todos los regalos puestos con esmero debajo del abeto. 
Me encantan los reencuentros con los amigos y pasar las horas como si nada hubiese cambiado. Cómo si siguiésemos en la misma clase coloreando un árbol de navidad para colgarlo en casa.
Me encanta la navidad, con 5 y con 24 años. No puedo evitarlo. Llámame infantil o siéntete como yo.