martes, 11 de julio de 2017

1.



La ciudad que nunca duerme. 
Mirar todas esas luces que nunca se apagan. Fotografiar todo aquello que ves. Inmortalizar un beso en una azotea cualquiera.
Agitar los brazos en lo alto de un rascacielos. Arrancar el césped mientras sueñas con las nubes. 
El azul del cielo nunca había sido, ni tan bonito, ni tan azul. Al igual que tampoco había costado verlo entre tanto edificio, algo así como tú sonrisa. Jamás había permanecido ahí tanto tiempo.